Analistas políticos observan que en las últimas semanas —cuando salió a luz la petición de extradición de EE. UU. por el supuesto lavado de dinero de US$70 millones— los defensores de este y grupos políticos afines han intentado manipular a la población, haciéndolo ver como inocente.
Su grupo afín, indican los consultados, ha utilizado el mismo discurso populista de Portillo durante las elecciones de 1999, frente a lo que consideran argumentos sólidos de la fiscalía de Nueva York.
¿El villano?
Portillo fue noticia desde antes de llegar al poder, en especial por la forma en que se presentaba ante el público. Durante su gestión empezaron a revelarse desfalcos ocurridos durante su gobierno.
Del 2000 al 2004 salieron a luz por lo menos 15 casos de desfalco en instituciones del Estado, los que hasta el momento suman más de Q6 mil millones y que se dan por perdidos.
Entre estos destacan los de los ministerios de la Defensa Nacional, Gobernación y Comunicaciones, además del Estado Mayor Presidencial, el Seguro Social y faltantes en la Presidencia de la República y en el Crédito Hipotecario Nacional (CHN).
También se denunció el haber destinado fondos para obras inexistentes —robos con desfachatez, indican analistas—, la sustracción de fondos en la Compañía Guatemalteca de Telecomunicaciones y depósitos injustificados en los bancos Metropolitano y Promotor, de su principal financista, Francisco Alvarado Macdonald.
Investigaciones oficiales evidencian que resultaron beneficiados amigos, financistas de campaña y familiares.
¿El héroe?
Pobladores de oriente lo consideran el mejor presidente de la historia del país. En una recientes concentraciones de sus seguidores en Zacapa y Guatemala se exhibieron argumentos como “no le aumentó a los precios de la canasta básica” y “realizó proyectos en beneficio de los pobres”.
De Portillo se recuerda que durante las actividades públicas siempre reforzó su discurso con frases como: “Nadie me puede quitar el mérito de que la mayor inversión la hice con los más pobres”.
Tiempo después afirmó que no ha cometido ningún acto ilícito: “Si he cometido un delito, que se me juzgue. Si tengo que pagar un costo, lo voy a pagar”, aseguró.
También se recuerdan frases como: “Yo no manejé recursos del Estado. Estoy tranquilo. No tengo grandes riquezas, cuentas bancarias ni grandes inversiones”, o aquella de “Portillo morirá en la raya, con un sombrero en la mano y una pistola en la otra”.
“Quiero que lo sepa el pueblo, que sepa que Alfonso Portillo no tiene nada que esconder”, decía con tono desafiante.
Estrategia: victimización
Analistas consideran que las manifestaciones recientes de apoyo al ex mandatario son acciones planeadas por la defensa, para dar un tinte político, y no jurídico al caso.
“El caso del ex presidente Portillo es de los más lamentables para el país, donde los índices de corrupción aumentaron, y aún no nos hemos repuesto”, afirmó Manfredo Marroquín, de Acción Ciudadana.
El alto número de los ex funcionarios vinculados con casos de corrupción es la prueba según él.
El abogado y analista Álvaro Castellanos expuso que las actitudes de la defensa pretenden hacer una presión social indebida, para afectar la necesidad de un juicio justo, incluidos un juez imparcial y garantías del debido proceso.
“Se está utilizando un argumento falaz, donde quieren que por misericordia se le deje libre, pero allí lo que se afecta es un juicio justo”, declaró Castellanos.
Procesos en Guatemala
En Guatemala, al ex mandatario se le procesa por malversación de Q34 millones que pasaron a cuentas de empresas de José Armando Llort Quiteño, ex presidente del CHN, quien fue detenido en EE. UU. y ahora es testigo protegido en esa nación.
En el 2001, Portillo autorizó varias transferencias para el Ministerio de la Defensa Nacional (MDN) de fondos de Educación, Salud y Gobernación, los cuales se calcula en al menos Q906 millones, proceso al que están vinculados seis militares, entre ellos el general retirado Enrique Ríos Sosa, hijo de Efraín Ríos Montt, fundador del partido que llevó a Portillo al poder.
Respecto de los recursos enviados al MDN se cuenta con los testimonios de varios trabajadores que cobraban el dinero y luego lo entregaban en efectivo a altos jefes, entre estos Portillo y el entonces ministro de la Defensa, Eduardo Arévalo Lacs.
Cinco testigos, uno de los cuales fue asesinado en marzo del 2005, relataron, con precisión, cómo se le entregó el dinero a Llort Quiteño.
Este se unió en el 2005 a las personas que delataron a Portillo, ya que prestó testimonio en EE. UU. contra el ex gobernante y varios militares, artífices del desfalco cometido del 2001 al 2003.
Otro de los testigos, Salomón Molina Girón, ex subgerente del CHN, explicó que las noches del 5, 6 y 9 de marzo del 2001 militares trasladaron dinero en efectivo proveniente de las cuentas del Ejército hacia las bóvedas del banco.
Cuatro de los testigos se encuentran fuera del país, por temor a represalias.
Las acciones en EE. UU.
El fiscal estadounidense Preet Bharara afirmó: “Portillo está acusado de convertir la oficina de la Presidencia de Guatemala en su cajero automático personal, a través de varios supuestos esquemas de malversación, incluyendo uno que involucró US$1.5 millones que (eran) destinados para niños de escuelas guatemaltecas”.
Según la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, el ex gobernante malversó decenas de millones de dólares de fondos públicos, al menos en tres formas.
De acuerdo con la acusación, la primera acción fue en el 2000 y el 2002, cuando Portillo se apropió de fondos donados por el Gobierno de Taiwán para el programa Bibliotecas para la Paz.
“Portillo endosó esos cheques y los encauzó para ser depositados en una cuenta bancaria en Miami, Florida. Ningún dinero del Gobierno de Taiwán fue aplicado en el programa de las Bibliotecas para la Paz”, se lee en el comunicado.
Casi US$1 millón de la donación fue desviado, por medio de una serie de transacciones y transferencias, para ocultar la fuente y el origen de los fondos”, señala.
Se detalla que los fondos terminaron en cuentas de la ex esposa y de la hija de Portillo, en el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, de París, Francia.
Conspiradores
El segundo caso incluido en el expediente es la malversación de US$3.9 millones —unos Q30 millones—, provenientes del MDN.
“Portillo hizo arreglos para que este dinero fuera entregado a uno de los bancos nacionales de Guatemala, el Crédito Hipotecario Nacional, del cual Portillo previamente había nombrado como presidente al coconspirador —Armando Llort—, y con su apoyo dirigió el desembolso de los fondos militares, entre otras cosas, para financiar un negocio privado de tierra, disfrazar un préstamo a un asociado y emitir cheques a una compañía controlada por otro coconspirador”, reza la acusación.
Las investigaciones permitieron determinar que ese coconspirador transfirió los fondos a una cuenta en Miami, y una parte terminó en el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria.
Entre el grupo de coconspiradores se ha establecido la vinculación de varios militares, como Napoleón Rojas y Jacobo Salán Sánchez, quienes fueron jefes de seguridad del ex mandatario.







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