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Hora del cambio en Guatemala, ¿será posible?

Publicado por guatemala24 Noticias| cambio en guatemala cambian las coasa en guatemala
Guatemala necesita un relevo generacional, quién lo duda, o mejor, quién no se ha dado cuenta. En todos los ámbitos de la vida nacional es más que evidente que se necesita sangre nueva, nuevas actitudes y creatividad, pero especialmente, una nueva visión de lo que debiera ser la Nación que en Guatemala no hemos tenido la capacidad de construir, porque la que tenemos es incompleta, ya que mantiene al margen a una parte muy importante de la población del país.


Si hablamos de partidos políticos, la necesidad del relevo es más que evidente; probablemente mucho más en los partidos de izquierdas, que parecieran condenados a repetir sus vicios y fracasos, porque las ideas y actitudes con las que pretenden renovar su participación no cambian, y parecieran que no podrán cambiar en el futuro cercano. Las visiones hegemonistas, sectarias, reduccionistas y la falta de un claro proyecto político innovador, que promueva el desarrollo del país, y refunde la institucionalidad democrática es muy notoria, por su ausencia.

Los partidos de derechas, se han visto condenados a reproducirse y reciclarse en versiones cada vez más desgastadas y con menos posibilidades de despertar el interés de la ciudadanía, precisamente por la incapacidad de las izquierdas para convertirse en alternativa.

Son notorios los reiterados fracasos de los gobiernos de derechas que nos han gobernado las últimas dos décadas, siquiera para impulsar un proceso de modernización de la economía, ya no hablemos de dinamizarla y de impulsar el desarrollo, porque el principal interés que les ha movido es beneficiar reducidos intereses particulares.

Con todo y sus incongruencias político ideológicas, que se expresan en las poco claras relaciones con grupos económicos que se disputan los fondos destinados a los contratos por obras y servicios públicos, el actual gobierno es el único que ha demostrado tener algo de sensibilidad hacia las graves desigualdades sociales que sufre la mayoría de la población guatemalteca. Sin embargo, no se perciben esfuerzos para definir políticas de Estado dirigidas a hacer sostenibles, política y económicamente, los programas de asistencia que promueve a través de Mi Familia Progresa, de transferencias condicionadas, absolutamente indispensables dadas las condiciones de desigualdad y abandono en que millones de personas sobreviven en las zonas rurales del país.

La oposición política se pierde en estériles luchas para ganar notoriedad pública, a través de pretender deslegitimar estos programas sociales, los que debieran ser identificados como de interés nacional y, como tales, los esfuerzos se deberían encaminar a complementarlos a través del diseño e implementación de otros programas de segundo nivel, encaminados a sentar las bases para que los esfuerzos en educación y salud que actualmente se hacen ni se abandonen ni se pierdan, y para que se complementen con otros orientados a educar para y en el trabajo; así como sentar las bases del desarrollo en el área rural.

Los grupos económicos son tal vez los que exponen mayor nivel de atraso, especialmente porque tienen un buen nivel de responsabilidad en la debilidad estructural que tiene el Estado en Guatemala. Es verdaderamente increíble que mantenga su visión reducida e instrumental del Estado, a pesar de los grandes rezagos que eso ha producido en el país, y de las lecciones que debiera haber dejado la crisis económica mundial reciente. Sería bueno que reflexionaran un poco sobre cuáles fueron los factores que le dieron salida a la crisis de las grandes corporaciones en el país que es el máximo exponente del capitalismo mundial: Estados Unidos.

Sería interesante que se preguntaran qué habría pasado con los grandes bancos y entidades financieras estadounidenses, de las gigantescas empresas de la industria del automóvil que emplean a millones de personas por todo Estados Unidos y buena parte del mundo, sin la intervención y apoyo financiero directo del gobierno del presidente Barack Obama. Deberían tener la capacidad de notar que eso no sucedió en ningún país socialista, fue en el país que se concibe como el mejor ejemplo de liberalismo económico, y que si el Estado estadounidense no hubiera tenido la suficiente fortaleza, esas grandes corporaciones no habrían tenido ninguna posibilidad de sobrevivir a la crisis y entonces sí que salir de ella hubiera sido casi imposible. Otro problema es que el gobierno de ese país no haya tenido la capacidad o posibilidades de imponer nuevas reglas para el funcionamiento de los bancos, los que superado el peor momento, ya dan muestras de regresar a sus negativas prácticas que le dieron origen a la crisis.

¿Esa situación no les envía algún mensaje? La mundialización de las relaciones económicas y la necesidad de hacer competitivas las economías, no les dice que hay que pagar impuestos para que el Estado tenga la capacidad de educar, dar salud y un mínimo de bienestar a las grandes masas de población que están llamadas a dar soporte a nuestra economía, no precisamente recibiendo remesas toda su vida, sino con su trabajo. Será tan difícil darse cuenta que esas son las mismas personas que cuando encuentran condiciones adecuadas generan riqueza y prosperidad, como lo están haciendo ya cientos de miles de compatriotas en Estados Unidos, que de paso están subsidiando nuestra economía, por la incapacidad de generar riqueza de las anquilosadas clases dominantes.

Es más que evidente, que la única salida posible a la construcción de una verdadera Nación guatemalteca, incluyente, democrática y con justicia social, depende de que la juventud acepte el reto y tome la responsabilidad de un relevo generacional que es urgente y que debe ser irreversible.


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